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INCONTINECIA
URINARIA

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nuestra mision

INTRODUCCIÓN:

La incontinencia urinaria de esfuerzo verdadera es la causa más frecuente de incontinencia en la mujer. Se trata de un exceso de movilidad que se presenta en la uretra femenina determinada por múltiples factores entre los cuales los principales son los embarazos y partos anteriores, la pérdida hormonal posterior a la menopausia, y otros como estados de obesidad y de esfuerzos abdominales continuados como ocurre con la tos crónica o ciertas situaciones laborales.

Su diagnóstico de incluir el descarte de todas las otras causas de incontinencia urinaria como infecciones de las vías urinarias bajas, estados de hiperrespuesta de la vejiga a estímulos, o cambios neurológicos que repercuten sobre la vejiga.

Así pues esto ha venido constituyendo una campo aparte de la ginecología y muy importante de la Uroginecología.

La IUE verdadera suele ser muy típica en su sintomatología pues la pérdida urinaria ocurre inmediatamente relacionada con los esfuerzos y no se acompaña de sintomatología vesical o uretral asociada (síndrome uretral) como puede ser nocturia, disuria, urgencia urinaria .

Una vez que se ha determinado el diagnóstico y descartado las otras posibles etiologías (causas) de pérdida de orina se concluye que su tratamiento es básicamente quirúrgico.

Durante años la Medicina ha trabajado en diferentes técnicas de intervención para corregir la IUE, con resultados muchas veces poco satisfactorios. Haciendo un recuento histórico de las intervenciones debemos incluir la corrección de la pared anterior de la vagina, mediante la técnica de Kelly llamada colporrafia anterior, y la aplicación de puntos de plicatura como es la técnica descrita por Laembert, con resultados muy variables y generalmente no superiores a 50% de mejoría si se controlaba el paciente a seis meses.

Vinieron posteriormente las técnicas de Pexia vesical, consistentes en elevar el ángulo uretral a un nivel abdominal que le permitiera contener la orina en los momentos de esfuerzo abdominal. El tejido vaginal adyacente a la uretra es entonces fijado a estructuras fijas y sólidas tales como al periostio de la pared posterior del hueso pubis o al ligamento de Cooper. Aparecieron las técnicas de Marshall-Marchetti y Krantz y posteriormente la de Tanagho que mejoró sensiblemente las tasas de éxito en la corrección, y muchas de las cuales requerían acompañar la intervención de histerectomía abdominal buscando disminuir opciones de peso sobre la pared vaginal anterior. Con todo lo anterior los resultados nunca fueron superiores a 80% controlando el paciente a 6 meses.

Los fracasos en los resultados de las cirugías anteriores y sus complicaciones hicieron que se buscaran otros métodos que remediaran el tamaño y complejidad de las intervenciones y que aseguraran unas mejores tasas de éxito quirúrgico.

Se inició el uso de las bandas, inicialmente a base de tejido homólogo obtenido de la fascias de diferentes estructuras tendinomusculares, implicando lo anterior intervenciones mayores y no siempre con buenos resultados.

Así fue como aparecieron las bandas (tirantas de material inerte, con características similares a las de los tejidos de sostén naturales), que al ser insertadas logran una adecuada reparación de la movilidad uretral y consecuentemente del ángulo uretro-vesical. Tales han sido las técnicas de inserción de bandas suburetrales tipo TVT (Tension free tape o transvaginal) y últimamente la banda transobturadora (TOT).
Ha sido característica de la inserción de estas bandas para la mejoría de las tasas de éxito, que si la paciente se encuentra en capacidad de colaborar en el momento de la intervención haciendo esfuerzos que pudieran ocasionarle la incontinencia urinaria, es más fácil lograr un nivel de tensión del material suburetral insertado y así tener una adecuada continencia con mínima posibilidad de obstrucción externa de la uretra que quede como complicación del procedimiento.

Estas bandas que se han convertido en un procedimiento mínimamente invasivo, han demostrado las mejores tasas de éxito quirúrgico no solo en porque son efectivas en el sostén uretral, sino por su persistencia en el tiempo.
La última técnica anotada, aún más: Al disminuir las complicaciones por trauma vesical o de los tejidos pélvicos durante la intervención, ha demostrado ser un procedimiento que al ser ambulatorio logra economías quirúrgicas.

EL PROCEDIMIENTO:

Logrando una adecuada sedación de la paciente, en posición de litotomía, y bajo condiciones asépticas y con la aplicación de suficiente anestésico local se localizan los puntos de inserción de la banda. Es colocado también anestésico local a nivel suburetral para poder hacer una pequeña incisión de la mucosa y disección a través de la fascia de Halban que va en sentido lateral por donde va a pasar la aguja que inserte la banda. El procedimiento continúa con la inserción de la banda, y su tensión, cuyo límite lo define la suspensión de pérdida involuntaria ante el esfuerzo de la paciente. Finiquitado lo anterior, se sutura la mucosa vaginal suburetral previamente incidida. La recuperación es corta y está dada básicamente por el tiempo requerido para restablecerse de la sedación profunda a la que por cinco minutos ha sido sometida.

REALIZACIÓN:

El procedimiento tiene una duración de 1 hora y se deja a la paciente en observación por 1 hora.

 

Articulo diseñado Por
Dr. IVÁN ROGELIO URIBE CORREA
GINECOLOGO ONCOLOGO

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