ACERCA DEL VPH
Primera parte:
INTRODUCCIÓN AL VPH Y A LA COLPOSCOPIA

El cáncer del cérvix ha sido una enfermedad que ha destruido la vida de muchas mujeres desde todos los tiempos. Había sido hasta hace pocos años en los países desarrollados el cáncer genital más frecuente, y así es todavía en países en “vías de desarrollo” como el nuestro.
Solo hasta mediados del siglo pasado (XX) un médico, a quien le debemos el gran paso en la prevención del cáncer del cérvix, el doctor PAPANICOLAU, encontró que esta enfermedad no aparecía de un momento a otro. Es el producto del desarrollo lento, muy lento de una lesión en el cérvix, que puede pensarse como una mancha en el cuello del útero, la cual va sufriendo cambios microscópicos que al cabo de años (se han promediado diez años) degenera ó culmina en lo que conocemos como el cáncer del cérvix.
El conocimiento de lo anterior permitió entonces pensar que si a una mujer se le practica una toma de muestra de sus células del cuello uterino con una periodicidad suficiente, se podrá reconocer tempranamente la aparición de dicha mancha.
Pero el conocimiento de lo anterior ha venido creciendo. Hace veinte años se pudo reconocer con claridad que esta enfermedad es producto de una INFECCIÓN VIRAL. El poco conocido hasta entonces VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO. Este virus que se trasmite básicamente por vía sexual es el causante de la “mancha” y de la posterior enfermedad: El cáncer del cérvix. Es así como la prevención de la enfermedad pasó ya a reconocer qué mujeres pueden estar contaminadas con el virus.
EL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO:
Este virus vive en el núcleo de las células. Para su reproducción requiere de las mismas. Es el contacto íntimo el único que permite que queden en un individuo células del otro, que podrían estar infectadas.
Y su evolución es muy lenta. Muy lenta. Es por eso que la contaminación puede venir de mucho tiempo atrás. Años? Hasta el punto que logre ganar a las defensas del organismo infectado y producir cambios en su tejido que podemos apreciar como ”la mancha”, ó en términos médicos: El condiloma plano ó la displasia del cérvix.
Existen muchas familias de este virus, que las podríamos haber bautizado con diferentes apellidos: Los Ramírez, los Sánchez, los Camargo, los Tirofijo, etc. Pero en medicina en cambio de nombres se les ha denominado por números. Y de estas hay algunas que no ocasionan cambios importantes en las células del individuo huésped, otras que ocasionan cambios que conocemos como el “condiloma acuminado” y otras que además pueden ocasionar cambios muy importantes en las células (las displasias del cérvix ó las lesiones intraepiteliales de bajo ó alto grado), que al cabo de los años degenerarán en el cáncer del cérvix.
Cuando una persona se encuentra infectada por el virus, reconocer cuál familia tiene, en este momento en la práctica clínica es bien difícil. Probablemente en unos pocos años podamos contar con este adelanto científico. Pero ahora NO.
Es por esto que toda persona que presente la infección con este virus debe SER COMPLETAMENTE ESTUDIADA, en búsqueda de lesiones precancerosas. De la “mancha”.
LA COLPOSCOPIA:
Es un examen sencillo del cuello uterino y de la vagina. Colpo significa vagina. Scopia significa observación. Así que es la observación con un microscopio especial que permite visualizar claramente los cambios ocurridos en el cuello del útero. En este órgano, que tiene una especial susceptibilidad para dejar asentar el virus, se revisa completamente. Milimétricamente. Utilizamos para ayudarnos en este examen sustancias que colaboran a reconocer las características de “la mancha” y sus límites. En donde se encuentren cambios sospechosos (que llamamos atípicos), estos cambios son biopsiados. La biopsia consiste en tomar una pequeña cantidad del tejido para que sea estudiada por el patólogo. Para controlar el sangrado posterior a la biopsia se deja una mecha vaginal o gasa que la paciente retira 6 horas después del procedimiento colposcópico. Y es con este estudio que reconocemos si ha habido realmente la infección por el virus y cuánto ha afectado el cérvix, por ejemplo si ya estamos ante una displasia que se reconoce ya como una lesión precancerosa
¿Y EL COMPAÑERO?
Interesante pregunta: Quien haya tenido relaciones sexuales con una persona contaminada, obviamente debe pensarse que TAMBIÉN está contaminado.
El estudio del compañero es muy importante por esta razón: Permite prevenir que al tener contacto con otras mujeres se continúe diseminando la enfermedad.
Su estudio es también con el microscopio utilizado para la mujer. Se revisa la superficie del pene (PENOSCOPIA) y la superficie de la uretra masculina (URETROSCOPIA). Aquí usamos también sustancias que nos permiten reconocer más fácilmente las lesiones.
CUIDADOS POSTERIORES A LA COLPOSCOPIA:
La colposcopia como tal no requiere de ningún cuidado. La toma de biopsias posterior a la misma ocasiona sangrado que controlamos con la aplicación de gasas o mechas vaginales, las cuales deben ser retiradas por la paciente en las siguientes 4 horas al procedimiento.
Con el fin de evitar sangrado es recomendable en la siguiente semana a la práctica de biopsias cervicales limitar el ejercicio absteniéndose de hacer esfuerzos como alzar objetos pesados, etc.
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